El
galimatías en el que ha acabado por convertirse el Metro quedó patente
ayer en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga. Debate de cuatro
mociones, con sus correspondientes enmiendas, que puso de manifiesto la
soledad del alcalde, Francisco de la Torre, en su negativa a que los
trenes alcancen en superficie el entorno del Civil. Eso y la advertencia
que el regidor del PP le hizo a la Junta de Andalucía: "no
colaboraremos activamente en el inicio de una obra que la Junta ha
decidido emprender y ejecutar bajo su exclusiva responsabilidad y
competencia sin contar con este Ayuntamiento".
Un mensaje con el que cerró la puerta a cooperar con
el desarrollo de una pieza del recorrido del ferrocarril urbano que la
Consejería de Fomento pretende licitar en las próximas semanas. La
declaración de intenciones acota la proyección de esta parte de la
infraestructura ante la imposibilidad real de ir adelante sin apoyo en
los desvíos de tráfico. De la Torre abundó en que es la Junta la que ha
decidido "unilateralmente hacer la obra", con una declaración de interés
metropolitano "que hace que no nos competa posicionarnos sobre un
proyecto que el Gobierno andaluz ha decidido hacer sí o sí".
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